LOBO de CRIN o BOROCHI (Chrysocyon brachyurus)

Cánido de las pampas. Los guaraníes lo llaman aguará guasú ("zorro grande")
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A MIS LECTORAS... y al resto

“Amigos lectores que leerán este libro blog, | despójense de toda pasión | y no se escandalicen al leerlo |
no contiene mal ni corrupción; | es verdad que no encontrarán nada de perfección |
salvo en materia de reír; |
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Vale mejor tratar de reír que derramar lágrimas, | porque la risa es lo propio y noble del alma. Sean felices!
--François Rabelais (circa 1534) [english]

martes, 26 de mayo de 2009

Sexo en la antigüedad

Fuente
Grecia
En la Grecia antigua existían cuatro clases de mujeres: las hetairas (o heteras), las concubinas, las prostitutas y como no, las esposas.
Las hetairas eran el equivalente de las geishas japonesas y las cortesanas francesas. Unas acompañantes de lujo, muy cultas, con las que los griegos antiguos pasaban largos ratos de entretenimiento: conversaban tanto sobre literatura como sobre contabilidad, citaban poemas, tocaban diferentes instrumentos musicales, festejaban y, por supuesto se dedicaban a las delicias del sexo. Los servicios de estas experimentadas servidoras de Afrodita eran carísimos. Muchas de las hetairas eran auténticas empresarias que sabían como sacar máximo provecho del dinero. Se dice que las hetairas son el primer ejemplo de la emancipación femenina, se las admiraba por sus conocimientos y por sus cuerpos.
Debajo de las hetairas en la jerarquía de la Grecia antigua estaban las concubinas, a las que hasta llamaban “esposas secundarias” . No se sabe mucho de ellas, ya que la vida social y amorosa de los griegos (entiéndase sólo los hombres) era más que ajetreada: entre enamorarse de chicos jovenes y guapos, pasar sofisticados ratos con las hetairas, o simplemente echar un polvete con la prostituta del puerto, las concubinas se quedaron en la sombra de la historia griega. Las concubinas no tenían ni la independencia privilegiada de las hetairas, ni la protección legal de las esposas.
Las prostitutas eran más o menos como las de ahora. Ejercian tanto en burdeles como en la calle, y de precio eran bastante asequibles.
Las esposas tenían una vida muy poco envidiable. No podían salir de casa sin el permiso del marido y sin estar acompañadas. Sus derechos eran iguales a los derechos de los esclavos. Una esposa raramente podía cenar con su marido, en todo caso jamás si éste tenía invitados. La esposa tenía que prestar sus favores sexuales al marido unas 3 veces al mes. Se consideraba de mal gusto acostarse con la propia esposa salvo con el fin de asegurar la decendencia.
Asi que como decían los propios griegos antiguos:
"Tenemos a las hetairas para nuestro placer, a las concubinas para nuestras necesidades diarias y a nuestras esposas para que cuiden de nuestros hogares y para tener hijos legítimos".
Imperio Romano
Tener sexo era para los antiguos romanos un acto libre, físico y natural que producía placer y satisfacción. Luego el cristianismo vino y nos fastidió el buen rollo, pero ese será tema de otro post.
* Los patricios de la Roma antigua tenían poder, dinero y tiempo libre. Esta combinación perfecta les permitía sumergirse en placeres sofisticados, elegantes y un tanto decadentes.
* El sexo oral era la única actividad sexual que los patricios consideraban que sólo las prostitutas debían ejercer, ya que la boca siendo el instrumento oratorio había de mantener su pureza.
* Los romanos también se inclinaban por la seducción de jovencitos, pero a diferencia de los griegos antiguos, no se molestaban entrar en los detalles innecesarios del amor intelectual.
* La familia en su forma tradicional perdía poco a poco sus funciones, el adulterio se puso de moda, apoyado por el divorcio fácil y rápido. Para declarar un matrimonio disuelto bastaba sólo mandar al esposo o a la esposa una lacónica carta: “Recoge tus cosas” .
* "fascinum" es la palabra que los antiguos romanos usaban para el atributo viril masculino.

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